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El hedonista

  • Usuario:Luis Alberto Crespo

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Poema

Y el verbo era Dios golpeando tu cuerpo.



Mientras en el 39 de Soyapango
te partías los huesos todas las tardes.



Me convertí en hombre para esos días,
crecí adentro de tu vientre y te amé.



Así sufrí el exilio de la carne
entre las cuatro paredes de la casa de María, mí madre.



Tomaron la inocencia, el amor de mis labios
convirtiendo en lo pecado.



Dijeron que no podría pasar a través de ojo de una aguja,
y les creí.



Marta aseguró que la profecía jamás se cumpliría,
que nunca vería la luz.



Fui un ciego errante entre tus muslos,
sobre tus senos, ingenuos niños rosados.



Afuera de la habitación
mis hermanos eran hombres recios,
mortales,
mis amigos,
perros ahogándose en la ciénaga de la ignorancia.



Nadie comprendió mi evangelio,
ni todo mi amor.



Solo tú Magdalena aún me sigues.



Aguardas a que descienda de ésta cruz,
y me atreva besar tus labios.


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