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Poemas tristes


La tristeza con su trono de realidad

Rosario Murillo
La tristeza con su trono de realidad nos ha ido creciendo de trueno en trueno tropical storm strikes and kills and what can I do para decirle realidad a todo esto si no hay clandestinidad posible para la tormenta para el temporal qué puedo hacer...

Hace frío corazón y estás triste

Rosario Murillo
HACE FRÍO, CORAZÓN, Y ESTÁS TRISTE Hace frío, corazón, y estás triste como los pájaros que se quedan dormidos de pie sobre las alambradas en las ciudades, poco a poco vacías al atardecer. Hay un corazón en la noche haciendo cuentas entre...

Noche triste taciturna

Sergio Mouat
Noche triste, taciturna bajo un cielo desnudo y frío escucho el bullir de las olas su solemne y fiero compás; mis sentidos descansan, escribo en penumbras un poema más. Busco en este rincón de soledad completa, huir de la vida y todo...

Qué tiene la tristeza

Francisco Morales Lomas
Cuando me miras Cuando me hieres cuando me amas Cuando las golondrinas del adiós me Deshabitan y un poliédrico vacío Sublima mi espanto Qué tiene esa tristeza que como una Puntiaguda rama araña las entrañas Y al cielo escupe las hojas de...

Detrás de tu tristeza

Rafael Merida Cruz Lascano
i desde el rio de tus ojos que subyugo en mis abrojos . hay un mar en tu pupila Que me incita, y encandila Señal que de amor burila. Tu llanto río de abrojos. . Tus ojos, moja el sollozo, ven, descansa en mi rebozo quiero llenarte de gozo. Tu...

Rosas rojas para una dama triste

Mauricio Marquina
Lo que ocurre indefectiblemente con una dama triste No es la muestra de lo que la prestancia puede Sino lo que nuestro infierno debe darle De beber a una sedienta dama clausurada para el matrimonio Debido a las tortuosas consideraciones de la moral...

Para que no estés triste

Luis Mario
Para que no estés triste pedacito de mundo abandonado a la espuma sangrante del Caribe: aún queda dignidad en ciertos hombres para que no estés triste. Sé que aúnan sus fuerzas los Tartufos que ceba el mundo libre, y absolviendo a culpables...

Predestinada a la tristeza

Orietta Lozano
Ya no soy yo amado, y no sé quién soy, si todavía permanezco, si estoy aquí y lo que toco está. Las palabras me caen como agua fresca, la tristeza se riega en mi música ensangrentada. En mi corazón se anida un animal herido y mis versos preferidos...

A este triste animal que me soporta

Orietta Lozano
A este triste animal que me soporta le duele el vuelo de mi espíritu, la sagacidad de mi garganta que huye de la soga, la escueta salud de mis microbios, el juego lúgubre de mi carne. La recolecta está hecha, la oreja de Van Gogh, para un poema de...

Hay tardes más tristes

Juan Carlos Lemus
Hay tardes más tristes que las señoras que aman a Dios tienen la intensidad de la llovizna y su capa de agua en el patio Son horas en las que se cabila por pasillos sin pasos y la tarde es una orquesta con sus instrumentos rotos

Yo quisiera contarlo como una triste historia

Concha Lagos
Yo quisiera contarlo como una triste historia, pero ya no es posible. El tiempo cicatriza con días las heridas; tal vez esté olvidado como olvida el muchacho la reciente caída. A veces, el recuerdo me acerca aquella angustia, impidiendo que...

Hoy estoy triste

Del Nicolas Hierro
Hoy estoy triste. No me lo sé explicar, pero estoy triste. Quizá la culpa. Qué sé yo. .Esta mañana de nubes bajas; quizá esta mesa no demasiado grande para que coma el mundo; quizá estos hombres que hacen el hormigón para mi calle; no...

La tristeza se viste del color

Beatiz Hernanz Angulo
La tristeza se viste del color de los deseos desterrados. Es el feroz desnudo de aquella casa, cargada de inviernos, vacía de muertos, amueblada de infancia. -Cruel inventario de derrotas soleadas-. Un hombre solo, pálido de quemadas cercanías, acuña...

Pequeño y triste petirrojo

Pere Gimferrer
Oscar Wilde llevaba una gardenia en el pico. Color gris, color malva en las piedras y el rostro, más azul pedernal en los ojos, más hiedra en las uñas patricias, ebonita en las ingles de los faunos. No salgáis al jardín: llueve, y las patas de...

Un conato de tristeza

Concha Garcia
Hora de ti bajando la escalera. No puede ser que un labio sienta tanto desdén cuando mira lo prieto que está sin quererlo. Me abruma el rápido desliz con el que bajo sintiendo la subida. 1988

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Solamente por oír la campana de la Vela te puse una corona de verbena. Granada era una luna...

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Amar la luz de aquella nube de ceniza, los once túneles, las huellas de las bestias, caminos que...

De la publicidad

Reportaje de moda en Marrakech. Très loin de l\'innocence este perfume. Una fotografía retocada con...

Una corona no dadme una rama

Una corona, no, dadme una rama de la adelfa del Gévora querido, y mi genio, si hay genio, habrá...