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Canto del macho anciano fragmento

  • Usuario:Luis Rius Azcoita

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Poema

.(Fragmento)

.

Sentado a la sombra inmortal de un sepulcro,
o enarbolando el gran anillo matrimonial herido


a la manera de palomas que se deshojan


como congojas,
escarbo los últimos atardeceres.

.

Como quien arroja un libro de botellas tristes


a la Mar-Oceáno
o una enorme piedra de humo echando sin embargo


espanto a los acantilados de la historia
o acaso un pájaro muerto que gotea llanto,
voy lanzando los peñascos inexorables del pretérito
contra la muralla negra.

.

Y como ya todo es inútil,
como los candados del infinito crujen en goznes
mohosos,
su actitud llena la tierra de lamentos.

.

Escucho el regimiento de esqueletos del gran


crepúsculo,
del gran crepúsculo cardíaco o demoníaco, maníaco


de los enfurecidos ancianos,
la trompeta acusatoria de la desgracia acumulada,
el arriarse descomunal de todas las banderas,


el ámbito terriblemente pálido
de los fusilamientos, la angustia
del soldado que agoniza entre tizanas y frazadas,


a quinientas leguas abiertas
del campo de batalla, y sollozo como un pabellón


antiguo.

.

Hay lagrimas de hierro amontonadas, pero
por dentro del invierno se levanta el hongo infernal


del cataclismo personal, y catástrofes


de ciudades
que murieron y son polvo remoto, aúllan.

,,,,, Ha llegado la hora vestida de pánico
en la cual todas las vidas carecen de sentido,


carecen de destino, carecen de estilo y de


espada,
carecen de dirección, de voz, carecen
de todo lo rojo y terrible de las empresas


o las epopeyas o las viviendas ecuménicas,
que justificarán la existencia como peligro y como


suicidio; un mito enorme,
equivocado, rupestre, de rumiante
fue el existir; y restan las chaquetas solas del


ágape inexorable, las risas caídas


y el arrepentimiento invernal de los excesos,
en aquel entonces antiquísimo con rasgos de santo


y de demonio,
cuando yo era hermoso como un toro negro y tenía


las mujeres que quería
y un revólver de hombre a la cintura.

.

Faltan las glándulas
y el varón genital intimidado por el yo rabioso,


se recoge a la medida del abatimiento


o atardeciendo
araña la perdida felicidad en los escombros;
el amor nos agarró y nos estrujó como a limones


desesperados,
yo ando lamiendo su ternura,
pero ella se diluye en la eternidad, se confunde


en la eternidad, se destruye en la eternidad


y aunque existo porque batallo y mi poesía


es mi militancia,
todo lo eterno me rodea amenazándome y gritando


desde la otra orilla.

.

Busco los musgos, las cosas usadas y


estupefactas,
lo postpretérito y difícil, arado de pasado


e infinitamente de olvido, polvoso y mohoso


como las panoplias de antaño, como


las familias de antaño, como las monedas


de antaño,
con el resplandor de los ataúdes enfurecidos,
el gigante relincho de los sombreros muertos,


o aquello únicamente aquello
que se está cayendo en las formas
el yo público, la figura atronadora del ser
que se ahoga contradiciéndose.


.

Ahora la hembra domina, envenenada,
y el vino se burla de nosotros como un cómplice


de nosotros, emborrachándonos, cuando nos


llevamos la copa a la boca dolorosa,
acorralándonos y aculatándonos contra nosotros
,,,,,,,,,, mismos como mitos.

.

Estamos muy cansados de escribir universos


sobre universos
y la inmortalidad que otrora tanto amaba el corazón


adolescente, se arrastra
como una pobre puta envejeciendo;
sabemos que podemos escalar todas las montañas


de la literatura como en la juventud heroica,


que nos aguanta el ánimo
el coraje suicida de los temerarios, y sin embargo


yo,
definitivamente viudo, definitivamente solo,


defnitivamente viejo, y apuñalado de


padecimientos,
ejecutando la hazaña desesperada de sobrepujarme,
el autorretrato de todo lo heroico de la sociedad


y la naturaleza me abruma;
¿qué les sucede a los ancianos con su propia


ex combatiente sombra?
se confunden con ella ardiendo y son fuego


rugiendo sueño de sombra hecho de sombra,
lo sombrío definitivo y un ataúd que anda llorando


sombra sobre sombra.

.

Viviendo del recuerdo, amamantándome
del recuerdo, el recuerdo me envuelve y al retornar


a la gran soledad de la adolescencia,
padre y abuelo, padre de innumerables familias,
raguño los rescoldos, y la ceniza helada agranda


la desesperación
en la que todos están muertos entre muertos,
y la más amada de las mujeres, retumba en


la tumba de truenos y héroes
labrada con palancas universales o como bramando.

.

¿En qué bosques de fusiles nos esconderemos


de aquestos pellejos ardiendo?
porque es terrible el seguirse a sí mismo cuando


lo hicimos todo, lo quisimos todo,


lo pudimos todo y se nos quebraron


las manos,
las manos y los dientes mordiendo hierro con


fuego;
y ahora como se desciende terriblemente de


lo cuotidiano a lo infinito, ataúd por ataúd,
desbarrancándonos como peñascos o como caballos
.

.mundo abajo,
vamos con extraños, paso a paso y tranco a tranco


midiendo el derrumbamiento general,
calculándolo, a la sordina,
y de ahí entonces la prudencia que es la derrota


de la ancianidad;
vacías restan las botellas,
gastados los zapatos y desaparecidos los amigos


más queridos, nuestro viejo tiempo, la época
y tú, Winétt, colosal e inexorable.

.

Todas las cosas van siguiendo mis pisadas


ladrando desesperadamente,
como un acompañamiento fúnebre, mordiendo


el siniestro funeral del mundo, como


el entierro nacional
de las edades, y yo voy muerto andando.


Infinitamente cansado, desengañado, errado,
con la sensación categórica de haberme equivocado


en lo ejecutado o desperdiciado


o abandonado o atropellado al avatar del


destino
en la inutilidad de existir y su gran carrera


despedazada;
comprendo y admiro a los líderes,
pero soy el coordinador de la angustia del universo,


el suicida que apostó su destino a la baraja
de la expresionalidad y lo ganó perdiendo


el derecho a perderlo,
el hombre que rompe su época y arrasándola, le da


categoría y régimen,
pero queda hecho pedazos y a la expectativa;
rompiente de jubilaciones, ariete y símbolo


de piedra,
anhelo ya la antigua plaza de provincia
y la discusión con los pájaros, el vagabundaje y


la retreta apolillada en los extramuros.

.

Está lloviendo, está lloviendo, está lloviendo,
¡ojalá siempre esté lloviendo, esté lloviendo


siempre y el vendaval desenfrenado que


yo soy íntegro, se asocie
a la personalidad popular del huracán!

.

A la manera de la estación de ferrocarriles,
mi situación está poblada de adioses y de ausencia,


una gran lágrima enfurecida
derrama tiempo con sueño y águilas tristes;
cae la tarde en la literatura y no hicimos lo que


pudimos,
cuando hicimos lo que quisimos con nuestro pellejo.

.

El aventurero de los oceános deshabitados,
el descubridor, el conquistador, el gobernador


de naciones y el fundador de ciudades


tentaculares,
como un gran capitán frustrado,
rememorando lo soñado como errado y vil


o trocando en el escarnio celestial del


vocabulario
espadas por poemas, entregó la cuchilla rota del


canto
al soñador que arrastraría adentro del pecho
.

.universal muerto, el cadáver de un conductor
.

.de pueblos,
con un bastón de mariscal tronchado y echando


llamas.


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